“Veo improbable una recesión en España, habrá un crecimiento menor al de ahora”!

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José Luis Escrivá (Albacete, 1960) todavía habla en tercera persona de los políticos, porque aún no se considera uno de ellos. 

Al menos, no se siente lo suficiente como para seguir las instrucciones y argumentarios de Moncloa y sólo arremete contra el PP y Alberto Núñez Feijóo cuando se le hace ver que es el único ministro que no lo hace.

La decisión de Pedro Sánchez de nombrarle en 2020 ministro de Inclusión Social y Migraciones sorprendió a todos y sigue siendo un outsider dentro del Gobierno.


Entrevista al ministro José Luis Escrivá

José Verdugo

Imagen y edición de vídeo

Obsesionado por los datos, presentaba estudios detallados en los Consejos de Ministros en el inicio de la pandemia con las estadísticas de contagios, hospitalizados y fallecidos y luego de la evolución de las vacunaciones.

Tan obsesionado está con los datos que en su iPad tiene gráficas y estudios de asuntos tan particulares como la rentabilidad de las estrellas del fútbol en función de sus goles, sus asistencias, lo que costaron y los minutos que juegan. Y eso que no le gusta el fútbol.

Por supuesto, dedica tiempo a interpretar los datos económicos para hacer diagnósticos de situación y proyecciones de futuro. “Hay muchísima incertidumbre”, asegura, pero considera que la economía española ha desarrollado una enorme resiliencia.

En lo que queda de legislatura le queda aún completar reformas de las pensiones, como la subida de los topes y el cambio de los periodos contabilizados de cotización. Le queda también la modernización de la Seguridad Social con su conversión en agencia.

No deja ningún margen para la duda sobre la revalorización de las pensiones según el IPC y explica que la recaudación lo permite y que los problemas sobre estas prestaciones sólo se refieren a personas de décadas muy concretas.


Entrevista del ministro de Inclusión, José Luis Escrivá, con el adjunto al director de EL ESPAÑOL, Fernando Garea.

Javier Carbajal

Tiene las competencias en política de migración, sobre la que ha sacado adelante con algunas dificultades con otros ministerios reformas como la reciente que permite que los migrantes puedan trabajar. Con ello se pueden cubrir puestos para los que ahora no hay españoles dispuestos y para no perder talento de extranjeros que vienen a estudiar y no podían trabajar.

También ha gestionado la llegada de 140.000 ucranianos, de los que 12.000 de ellos, la mayoría mujeres, ya trabajan en España.

Dice estar orgulloso con el funcionamiento del Ingreso Mínimo Vital y explica que buscan en comedores sociales o lugares de entrega de ropa a personas vulnerables que puedan cobrarlo.

¿Cree que nos enfrentamos a “un invierno durísimo”, como dijo Margarita Robles?

Yo creo que Margarita Robles estaba definiendo un invierno durísimo desde la perspectiva militar internacional, fundamentalmente. Desde el punto de vista económico nos enfrentamos a un entorno incierto, donde si hubiera restricciones de energía efectivas e importantes en algunos países europeos -no en España, pero sí, por ejemplo, Alemania o Italia- se daría un escenario por el que no hemos pasado y que puede tener efectos adicionales sobre la economía europea. Este es un escenario no probable en este momento, pero sí que tiene la probabilidad de materialización suficiente como para que se generen planes de contingencia bien definidos y uno se prepare para ello. 

Otra de las frases de este verano es la de Macron, que dijo que es “el fin de la abundancia”. ¿Lo comparte?

Bueno, yo creo que los políticos a veces utilizan frases hechas como estas para hacer ver de forma llamativa a la ciudadanía que, en un periodo de tiempo difícil de prever, habrá que tener comportamientos desde el punto de vista del consumo -sobre todo del consumo energético- más austeros que en el pasado. Lo veo como un intento de espolear o señalizar a la opinión pública esta situación.

“Desconfío mucho de hacer previsiones en este momento”

Dice que “los políticos utilizan”, pero será “los políticos utilizamos”, porque usted ya es político.

Bueno, sí, vale.

¿Cómo ve el final del año desde el punto de vista económico? ¿Cuál es su pronóstico?

Yo creo que es muy difícil hacer pronósticos, por lo que acabo de decir antes: hay muchísima incertidumbre y, más aún, cuando la incertidumbre se deriva de fenómenos como por ejemplo esa eventual restricción de energía efectiva que pueda afectar al aparato productivo de países muy importantes, ya que, al no tener precedentes, es muy difícil calibrar sus efectos. Por tanto, yo desconfío mucho de hacer previsiones en este momento.

¿Entonces? 

En una situación como esta, yo creo que más importante que hacer previsiones es evaluar de forma muy precisa los datos que van llegando, y aquí es donde nos encontramos con sorpresas positivas. La economía española está mostrando un nivel de resiliencia muy notable a la luz de esos datos que vamos conociendo, como los de empleo, los de actividad económica general como el PIB del segundo trimestre, los datos de ventas que publica diariamente la Agencia Tributaria y que indican que el consumo sigue creciendo significativamente, los datos fiscales… hay muchos datos, datos duros, datos muy importantes, significativos, que ponen de manifiesto que esta economía está aguantando muy bien un entorno internacional objetivamente muy complejo, y eso lleva a pensar que hay factores subyacentes a esta resiliencia.

El ministro de Inclusión, José Luis Escrivá, es fotografiado en el Ministerio.


El ministro de Inclusión, José Luis Escrivá, es fotografiado en el Ministerio.

Javier Carbajal

¿Cuáles son?

Yo diría que al menos hay tres. Uno el propio efecto mitigador de las medidas que el Gobierno, de una forma muy temprana, ha puesto en marcha, focalizando siempre de una forma muy clara en aquellos sectores y ciudadanos más afectados por la crisis, para mitigar los efectos que tiene la subida del precio de la energía.

En segundo lugar, que una parte importante de los agentes económicos están percibiendo este fenómeno de subida de la inflación y de aumento del precio de las materias primas como algo transitorio, y no están parando sus planes de largo y medio plazo, que se materializan en inversiones y en creación de empleo, que sigue muy dinámica.

“La economía española está mostrando un nivel de resiliencia muy notable a la luz de datos que vamos conociendo, como los de empleo”

¿Y en tercer lugar?

Que la economía española ha salido de la pandemia con un poso de resiliencia, de fortaleza subyacente muy importante que le permite aguantar situaciones como éstas. Y eso a su vez, es en parte resultado de las medidas adoptadas entonces, como los ERTE o las prestaciones para autónomos, que protegieron el tejido productivo en aquel momento excepcional y que ahora se han incorporado a la legislación ordinaria a través de la reforma laboral.

Por analizar escenarios concretos, ¿es descartable recesión en 2023?

Recesión, entendida como caída de dos trimestres consecutivos del PIB, a mí me parece muy improbable en España. Yo creo que el escenario central es el de un crecimiento algo menor que el que tenemos ahora, que es el escenario que están barajando los organismos internacionales y los especialistas y me parece que es el más razonable.

¿La inflación ha tocado techo?

Más allá de intentar determinar si ha tocado techo en un mes concreto, creo que en este caso las previsiones -las que hacen los bancos centrales, que son los encargados de controlar la inflación- sí que son importantes. Lo que dicen es que la inflación, antes o después, pero de forma inminente, va a tocar techo y va a empezar a bajar. Es verdad que hay factores asociados a la crisis cuyo efecto es difícil de prever, pero los factores que tradicionalmente alimentan la inflación desde el punto de vista de medio plazo, lo que llamamos efectos de segunda ronda, no se están manifestando en la economía europea.

¿Cómo prevé la creación de empleo tras los datos de agosto?

Nos está sorprendiendo el buen comportamiento del mercado de trabajo, no solamente en términos de cantidad y crecimiento de empleo, sino también de calidad. Durante todo lo que llevamos de 2022, y a pesar de la guerra, el empleo está mostrando una tendencia muy favorable.

Sólo en la segunda quincena de julio apreciamos una cierta ralentización, y dado que estamos en este entorno incierto, hemos hecho un seguimiento particularmente estrecho por si estábamos ante un cambio de tendencia; pero a la luz de los datos de agosto estamos convencidos de que lo ocurrido en la segunda mitad de julio se debió a razones puntuales y transitorias.

Detalle de un momento de la entrevista del ministro Escrivá con EL ESPAÑOL.


Detalle de un momento de la entrevista del ministro Escrivá con EL ESPAÑOL.

Javier Carbajal

¿Qué razones?

Para empezar, la caída del empleo en julio se concentró mucho en los sectores de la construcción, del comercio y de la agricultura, todos ellos muy afectados por la ola extraordinaria de calor que hubo en los días centrales del mes de julio y que pudo por tanto afectar a la contracción de la actividad. En agosto, esos sectores han recuperado un patrón de comportamiento normal.

Otro factor que también ayuda a entender la desaceleración del empleo en julio es que se concentra mucho en el sector de la educación. Y esto es así porque justo hace un año, como resultado de la pandemia, se hizo una contratación extraordinaria de profesores por parte de las comunidades autónomas, y como esos contratos vencen en el mes de julio y se vuelven a renovar en el mes de septiembre lo que nos hemos encontrado es una caída mayor de lo habitual en el empleo julio.

“Nos está sorprendiendo el buen comportamiento del mercado de trabajo, no solamente en términos de cantidad y crecimiento de empleo, sino también de calidad”

¿Y qué va a pasar? 

Tendremos que esperar hasta septiembre para ver lo que ocurre con ese empleo que se creó ante una situación extraordinaria; probablemente, una parte se consolidará y otra quizá no. En cualquier caso, lo que hay que hacer es estar muy pendiente de los datos día a día, semana a semana, mes a mes y en este sentido los datos de agosto son muy favorables, teniendo en cuenta que estacionalmente en este mes siempre se produce un retroceso del empleo. Si miramos un período como es el de 2017, 2018 y 2019, que tuvieron un buen comportamiento del mercado de trabajo, la caída de afiliación en agosto en esos años fue en promedio de 200.000 y este año ha sido de 190.000.

Si lo miramos en términos de paro, el paro en el mes de agosto en esos tres años subió en promedio en 50.000 personas, y este año la subida ha sido de 40.000. Por tanto, arrancamos el mes de septiembre con una posición de nuevo bastante dinámica, superado ese pequeño bache de finales de julio.

¿Qué se le puede decir, como ministro, a los ciudadanos que están perdiendo poder adquisitivo cada día?

Pues lo que quiero decirles es que todas nuestras energías están puestas en intentar mitigar los efectos de esta situación, sobre todo entre los más vulnerables, que se están viendo más afectados. El conjunto de medidas que el Gobierno ha ido tomando en estos meses son muy amplias, muy extensas, se están notando y seguiremos adaptándolas para hacer frente a una situación cambiante.

¿Los salarios deben subir cerca del IPC?

En España la negociación colectiva es descentralizada, y hay buenas razones para que sea así: como ocurrió con la pandemia, esta crisis afecta de una forma muy diferente a los distintos sectores económicos, así que en cada sector el reparto de los costes de la situación de crisis tiene que hacerse entre el empresario y el trabajador por medio de la negociación y el diálogo social. Los trabajadores tienen el derecho legítimo de ver compensada una parte al menos de la caída de su poder adquisitivo, y, por otro lado, hay que tener también en cuenta la situación de los sectores para asegurar la viabilidad empresarial.

El ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá, respondiendo a las preguntas de EL ESPAÑOL.


El ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá, respondiendo a las preguntas de EL ESPAÑOL.

Javier Carbajal

Sí tiene en su mano el Gobierno los salarios de los empleados públicos y el Salario Mínimo ¿deben subir según el IPC?

La evolución de los salarios de los empleados públicos forma parte del diseño de los Presupuestos del Estado, y la negociación en este caso entre el Ministerio de Hacienda y los sindicatos está en proceso. En el caso del Salario Mínimo Interprofesional, que fija el Gobierno, hay una hoja de ruta muy clara, algo que ayuda en momentos como éste a dar certidumbre: el compromiso es que al final de la legislatura el Salario Mínimo Interprofesional alcance el 60% del salario medio, y esto se materializará en los próximos meses. Ya ha empezado a reunirse la comisión de expertos que tiene que determinar cuál es el salario medio de referencia para así saber cuál es el 60%, y a partir de ahí comenzará la negociación con los agentes sociales.

¿Está garantizado que las pensiones suban con el IPC?

Por supuesto. La revalorización, además de que es lo que hacen todos los países de nuestro entorno, está establecida en España por ley, aprobada con un consenso parlamentario muy amplio.

¿Es justo que suban las pensiones con el IPC y los salarios, especialmente los salarios públicos, no?

Los pensionistas son una figura singular en la economía, porque ya no son activos, y por tanto no tienen capacidad y flexibilidad para hacer ajustes en su actividad económica o en su actividad profesional ante una situación como ésta. Por eso, en todos los países de nuestro entorno se tiende a la actualización de las pensiones con los precios, para que los pensionistas estén protegidos de alzas en los costes a las que no pueden hacer frente.

“Tenemos que subir la pensión máxima de forma gradual, a la vez que aumentamos las cotizaciones sociales asociadas a esas pensiones”

Por otro lado, desde un punto de vista más técnico de transmisión de la política monetaria, hay que saber que los efectos de segunda ronda que alimentan la inflación vienen por el lado de la oferta, por el lado de los márgenes empresariales y de los salarios, y no de los pensionistas, que no entran en el proceso productivo más que de una forma muy indirecta por el lado de la demanda, que de momento no es foco en las reflexiones de los bancos centrales como generadora de posibles efectos de segunda ronda. 

¿Usted cree que tienen motivo los sindicatos como para movilizarse?

No me corresponde a mí decir eso. Yo creo que los sindicatos lo que defienden son intereses legítimos, que en un momento como el actual pasan por intentar preservar en la medida de lo posible su poder adquisitivo ante una subida muy fuerte y muy repentina de la inflación. No me corresponde a mí decir cómo deben llevar este asunto.

¿Prevé más acuerdos con la patronal en lo que queda de legislatura? 

Sí. De hecho, en la parte que le corresponde a mi ministerio, que es en el ámbito de las pensiones, nos quedan todavía algunas importantes reformas por presentar a los agentes sociales y nuestra expectativa es, como ha ocurrido con las anteriores, que se alcance el mayor consenso social.

¿Qué queda por reformar sobre las pensiones en esta legislatura?

Nos quedan básicamente dos medidas, que además son dos recomendaciones del Pacto de Toledo y dos hitos del plan de recuperación que corresponde acordar en esta segunda mitad de 2022. Por una parte, España tiene una pensión máxima relativamente baja para los países de nuestro entorno, y tenemos que subir esa pensión máxima de forma gradual y progresiva en el tiempo a la vez que aumentamos las cotizaciones sociales asociadas a esas pensiones máximas; tenemos que fijar el calendario en un acuerdo con los agentes sociales.

Desde el punto de vista de la sostenibilidad del sistema de pensiones es una medida que a largo plazo es neutral, porque lo que se recauda de más en cotizaciones termina reflejándose en mayores pensiones, pero va a ayudar a la sostenibilidad del sistema en las décadas en las que este atravesará su mayor tensión, la de los 30 y la de los 40, porque en esos momentos se recaudará algo más, y ya superado ese periodo será cuando esas cotizaciones se materialicen en mayores pensiones de forma progresiva.

“El Ingreso Mínimo Vital ha funcionado de una forma extraordinariamente positiva”

¿Esas reformas sólo se harían con acuerdos, con sindicatos y patronal?

Nosotros siempre intentamos el acuerdo con sindicatos y patronal. Es deseable, pero el Gobierno tiene un compromiso con el Pacto de Toledo, con el Congreso de los Diputados, y tiene un compromiso con Europa, en el Plan de recuperación, y esos compromisos hay que cumplirlos.

El ministro Escrivá, con el adjunto al director de EL ESPAÑOL, Fernando Garea.


El ministro Escrivá, con el adjunto al director de EL ESPAÑOL, Fernando Garea.

Javier Carbajal

¿Ha funcionado el Ingreso Mínimo Vital?

De una forma extraordinariamente positiva. Sí, sí. Hubo que ponerlo en marcha en unas condiciones complejísimas desde el punto de vista administrativo, en medio de una pandemia y adelantando el calendario. Pero teniendo en cuenta que las Comunidades Autónomas fueron durante décadas las responsables de las rentas mínimas, y que llegaron como máximo a 300.000 hogares, es un éxito que nosotros hayamos llegado a 500.000 en dos años. Son 1.300.000 personas, casi 575.000 niños.

Hay que considerar además las características de quién está realmente en riesgo de vulnerabilidad, y el buen diseño en este sentido del Ingreso Mínimo Vital: uno de cada cuatro hogares beneficiarios son familias monoparentales, dos de cada tres titulares del IMV son mujeres. Es decir, estamos hablando de un diseño extraordinariamente orientado de una forma muy evidente a proteger a los más vulnerables y, por tanto, es un éxito.

¿Pero todavía quedan cosas por hacer? 

Nos queda por recorrer algo de camino y lo que estamos haciendo -y nadie nos podrá decir que no hemos ido más lejos que nunca ninguna otra institución española e incluso europea- es buscar aquellos que podrían ser beneficiarios del IMV pero no nos lo han solicitado. En este sentido, estamos haciendo cosas completamente novedosas: estamos permitiendo que algunas ONG acrediten situaciones de vulnerabilidad y damos por buenos sus certificados, que lo hagan también los Servicios Sociales de los Ayuntamientos, y ya hemos resuelto 50.000 expedientes de estas características.

También estamos mandando miles de SMS a teléfonos que, con los datos administrativos que tenemos, creemos que pertenecen a familias que podrían beneficiarse del IMV y les ofrecemos una fórmula directa y acompañamiento para que lo soliciten. Y en las próximas semanas nos vamos a acercar a los sitios donde realmente hay gente extraordinariamente vulnerable, como comedores sociales, o centros de entrega de ropa, para buscar allí más posibles beneficiarios. Nos preocupa, en definitiva, que haya personas que tengan derecho a esta prestación y que por la razón que sea no nos la hayan solicitado.

“Faltan trabajadores en sectores como hostelería, agricultura o transporte, y también en ámbitos muy cualificados como informáticos, ingenieros”

Hay un fenómeno que sorprende mucho y no sé cuál es su explicación, que es la falta de personal en determinados sectores, por ejemplo, hostelería.

La información objetiva nos dice que faltan trabajadores en sectores como hostelería, agricultura o transporte, y también en ámbitos muy cualificados como informáticos, ingenieros, etcétera. Hay dos polos en los que se da este fenómeno: trabajo muy poco especializado y trabajos muy especializados. Y sucede en algunos casos por las condiciones de trabajo, en otros por la localización geográfica, y también por la falta de movilidad en el mercado de trabajo español propiciada a veces por cuestiones como la dificultad en el acceso a la vivienda o a la diferente tipología de ayudas para las familias.

Por eso, es tan importante incidir en la vivienda social, en aquellos sitios donde hay mayor tensión en el mercado laboral y en el mercado de la vivienda, o seguir apoyando con medidas de conciliación -como las que estamos poniendo en marcha- a las familias para que puedan desplazarse a zonas donde pueden encontrar trabajo. Yo creo que este es un elemento en el que hay que seguir trabajando.

También hay un desajuste entre oferta y demanda que está muy centrado en la falta de formación profesional de los trabajadores, y ahí el Gobierno ha hecho un esfuerzo enorme con la Ley de Formación Profesional y la financiación de nuevas plazas de formación profesional. Esto tiene que madurar en los próximos años, pero es muy importante. 

José Luis Escrivá en la sede del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones.


José Luis Escrivá en la sede del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones.

Javier Carbajal

Otra de las medidas de su ministerio es la reforma reciente del Reglamento de Extranjería para que los migrantes tengan más fácil trabajar. ¿Cuál será el efecto?

Realmente el reglamento acaba de ponerse en marcha y aún no tenemos datos de sus efectos, pero estoy convencido de que los habrá, porque es verdad que, al mismo tiempo que priorizamos el trabajo de los nacionales -especialmente de los jóvenes- y en este sentido estamos tomando muchas medidas en el ámbito de la educación y en el ámbito del mercado laboral, la realidad es que hay profesiones donde el déficit parece que no se cubriría suficientemente con los trabajadores nacionales y por tanto lo que tenemos que hacer es propiciar mecanismos de migración regular, ordenada y segura: que vengan a España esas personas que nuestro mercado laboral necesita, con las cualificaciones adecuadas. Y eso es lo que busca la reforma del reglamento de la Ley de Extranjería que hemos puesto en marcha.

¿Cómo?

Primero, en los procesos de migración circular, estacional, que vamos a potenciar más, que son muy importantes en la Agricultura, pero que puede aplicarse a la hostelería también y a otro tipo de profesiones que presentan carencias de trabajadores. Al mismo tiempo, hay una realidad, y es que en España hay un porcentaje elevado de personas que están en situación irregular, y aunque en España a partir de los tres años uno puede arraigarse socialmente y empezar a trabajar, por un conjunto de restricciones administrativas de todo tipo, de facto el periodo en el que están en esa irregularidad dobla esos tres años: eso también lo estamos intentando solucionar con este reglamento. Y finalmente, tratamos de posibilitar que estudiantes extranjeros que vienen a España, que se forman aquí, después puedan trabajar en España, cosa que hasta ahora presentaba restricciones importantes. 

“Ya hay 12.000 ucranianos refugiados de la guerra trabajando en España, de los 140.000 que vinieron”.

Otra de las cuestiones de su ministerio es la gestión del flujo de personas que vienen huyendo de la guerra de Ucrania, ¿se mantiene esa llegada? Y ¿cuál es el grado de incorporación a la sociedad española?

El número de llegadas está estabilizado en unas 140.000, todas las personas básicamente a las que se les ha dado permiso de trabajo y residencia. Algunas personas están volviendo a Ucrania, pocas, y algunas siguen llegando a España, y estos flujos se compensan unos con otros.

La situación de los ucranianos es un tanto singular porque claramente su expectativa es volver a su país, que tiene una guerra en curso y que está resistiendo la agresión rusa de una forma meritoria, y eso hace que sus expectativas de volver a veces no sean del todo compatibles con un trabajo permanente en España.

Dicho esto, en edad de trabajar puede haber unos 70.000 y con los datos que tenemos de la Seguridad Social, ya hay 12.000 ucranianos, mayoritariamente ucranianas, trabajando en España. Dadas las condiciones a las que me he referido, y dado el tiempo que lleva aclimatarse a un país distinto y aprender el idioma, es un número notable. 

¿Qué le hubiera gustado hacer en el Ministerio y no ha podido? 

Hay una medida que todavía no hemos completado pero que aspiramos a completar pronto, que es crear la Agencia de la Seguridad Social. La Seguridad Social es una institución fundamental: es la cara del Estado en todo el territorio, no hay una administración que tenga el mismo despliegue, y proporciona además condiciones mínimas de protección social a todos los españoles, y, a pesar de ello, durante mucho tiempo ha estado dotada de recursos humanos y materiales por debajo de los de otras administraciones.

La creación de la Agencia es una forma de reforzar y modernizar su estructura. Es un compromiso, tenemos un proyecto de ley bastante avanzado que queremos llevar al Parlamento lo antes posible, pero admito que es algo que todavía no hemos conseguido hacer.

¿Le gustaría seguir siendo ministro después de las próximas elecciones generales?

Sinceramente no es una reflexión que me esté haciendo en este momento, para nada. Lo que sí digo es que ser ministro del Gobierno de España es un orgullo y una satisfacción enorme para cualquiera. Y la verdad es que cuando uno tiene esa responsabilidad, lo que está es tan centrado en resolver problemas de los ciudadanos e intentar transformar tantas cosas que no piensa en otras cuestiones.

“La oposición del Partido Popular deja mucho que desear, no he visto un cambio con el relevo en el liderazgo”

¿Sabe que es el primer ministro que escucho en los últimos dos meses que no arremete contra el Partido Popular y contra Feijóo?

No lo había pensado. Tampoco me ha preguntado por ello. 

Tampoco hace falta preguntar a los otros ministros para que lo hagan.

Hombre, yo creo que la oposición del Partido Popular deja mucho que desear. Yo la sufro, como todos los ministros, y no he visto sinceramente un cambio con el relevo en el liderazgo. Recuerdo por ejemplo que, con el cambio del Reglamento de Extranjería, cuando lo presenté en el Congreso en el mes de julio, el tono del Partido Popular fue mucho más allá del de VOX, fue desconcertante.

Del PP me está sorprendiendo la falta de consistencia del discurso: viendo las propuestas que van haciendo y cómo reaccionan a las medidas del gobierno, si uno las pone todas juntas y las analiza, se da cuenta de que está ante un despropósito.


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